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Comidas y Bebidas Típicas Información General Es tradicional en la Meseta de los Pueblos --desde Masaya hasta Nandaime -- dar comida y bebida a los promesantes y visitantes a sus fiestas. La mayoría de estos platos se derivan del maíz. En las fiestas de Diriamba, Jinotepe y San Marcos se regalan los famosos platos de picadillo, ajiaco y masa de cazuela o indio viejo. En Masaya se lucen con la cosa de horno, rosquillas, chicha de maíz, de jengibre, nacatamales, arroz aguado, cabeza de chancho con yuca cocida y sopa de res. En las fiestas patronales de los departamentos del norte, occidente y nor-oriente del país, esta costumbre es limitada, a excepción de El Viejo, en Chinandega, el día de la Lavada de la Plata, el 6 de Diciembre, cuando regalan rosquillas y tiste a los visitantes. El maíz: nuestra raíz Uno de los grandes aportes del Nuevo Mundo a la humanidad ha sido el maíz. La cuna de esta planta milenaria se ha localizado entre México y Centroamérica, y la leyenda atribuye su descubrimiento a Quetzalcóatl, personaje histórico-mítico, héroe civilizador y guía de los pueblos mesoamericanos, quien pone en los labios del primer hombre y la primera mujer un grano de maíz para que, comiéndolo, "puedan trabajar y pensar". La influencia del maíz llega a ser tan grande en el desarrollo de las culturas maya, quiché e inca, que está presente en la vida del más humilde de los hombres, desde su nacimiento hasta su muerte. Al propagarse el cultivo del grano en el continente, el maíz llega a convertirse en un elemento aglutinador, factor de transformación social. El desarrollo e incremento de su producción permitió un rápido avance en la organización socioeconómica. También se atribuyó al maíz cualidades mágico-religiosas. Los hechiceros y sacerdotes lo usaban en sus ritos y ceremonias, y el calendario Tonalpohuali o sucesión mágica de 18 meses de 20 días cada uno, dedica el octavo mes al rito sagrado de XILONEM, "Diosa del Maíz Tierno". Cuenta una bella leyenda que XILONEM era una hermosa princesa que se sacrificó, durante una terrible sequía, para que su pueblo no pereciera de hambre. La decapitación de la esclava-diosa la repite simbólicamente cada año el sacerdote-agricultor, encarnado en el campesino milpero, quien desprende de la planta la primera mazorca tierna ("el chilote o xilote") para que el fruto principal pueda desarrollarse a plenitud y asegurar rica y abundante cosecha. La fiesta del maíz sigue. Pronto hay maíz nuevo. Delicia del paraíso. Un elote tierno con cuajada, y los tamales y el atol, y si se pone agrio, más rico aún. Y después las güirilas, y el que puede las pide rellenas. Y cuando el maíz está maduro, que fácil es guardarlo. Se dobla la mata de manera que la mazorca apunte hacia abajo, y toda la milpa sirve de granero. ¿Quién pudiera enumerar todos los usos del maíz? Aquí la fantasía culinaria no tiene límites. Pero la base más amplia para su uso necesita, como primer requisito, la masa. Es el maíz nesquizado con ceniza o cal, lavado y molido. En todos los barrios zumban los molinos, en las chozas de los pueblos, en las cabañas del campo, se oye el sonido de la piedra de moler.
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